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Fechados
en esta década, principalmente entre el ochenta
y dos y ochenta y tres, los dibujos de Condé
muestran gestos cotidianos pero convertidos en
escaparates oníricos, en brumosos y húmedos
territorios donde cabe la duda, el sueño, la
imaginación, un temblor mágico y sugerente. Uno
recuerda a Leonardo con facilidad frente a las
obras de Condé, por esos cuerpos y rostros
levitados, siempre en movimiento, tocados por una
luz que emana de sus entrañas invisibles. Miguel
Condé ha tenido en Estados Unidos y México no
sólo una relación especial que viene desde sus
familiares, hasta sus nacimiento en Pittsburgh, y sus cambios
de residencia entre los dos países
Cuando en los sesenta obtiene una beca del
Gobierno francés, Miguel Condé inicia su
contacto europeo, revalorizado en los últimos
años a través de España, principalmente y
Alemania. En el año 81, el artista
norteamericano obtuvo el premio Landesbank de
Sttugart. Precisamente Miguel Condé se
encontraba en Alemania, con lo que estaba ausente
el día de la inauguración de su muestra en el
Sur. En este tiempo de alternativas en cuanto a
la mayor o menor aceptación de sus lienzos.
Condé ha gozado de numerosas individuales en
América y Europa principalmente. De la Galería
Juana Mordó donde se gestó su primera
aparición en España, hasta la propia galería
Sur, hace ahora cinco años, la obra de Condé
discurre por el mundo hasta instalarse en Museos
como el de Arte Moderno de Nueva York, la sala de
estampas de la Biblioteca Nacional de París. |
Como afirma Charles Moffett, conservador en jefe
de pinturas de los Fine Arts Museums de San
Francisco, "Condé está claramente
fascinado por la vida como un collage de
incidentes y sucesos que están en parte
planeados, en parte son accidentados, en parte
son racionales y en parte irracionales." lo
existencial domina la obra de Condé de una forma
casi integral, como esencia son dibujos y guaches
volátiles, como grandes interrogantes donde las
figuras humanas en un gesto o en una caricia
parecen preguntarse sin demasiado esfuerzo sobre
el papel determinante, sobre un presente que se
refugia en al psicología de las conciencias.
Como bien concluye Moffett en el catálogo de
esta muestra, "estas obras, impregnadas de
enigmas, nos fuerzan a reconocernos a nosotros
mismos y a nuestros cometidos en el collage
dramático que es la vida. Sin duda, una
exposición diferente dentro de lo que
acostumbramos a ver en el panorama habitual. De
diez a una de la mañana y de cuatro a ocho de la
tarde en la Galería Sur, calle San José,
número 20. |