Playas
soñadas. David Guárdia es un pintor al que se nota
nacido junto al mar, en esa Barcelona mediterránea que
asume, frente a su costa, a lo largo de ese litoral que
es pasado y actualidad, toda una cultura estética que
remite lo mismo al clasicismo que al modernismo
histórico. En David Guardia, en esas escenas de playa,
en ese territorio marino del Poble Nou, ha recogido toda
esa herencia y nos ofrece en esa triada de arena, mar y
cielo un resumen de esos códigos estéticos que
constituyen la esencia mediterránea. La luz es el
elemento esencial, como contrapunto a unas figuras que
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hemos podido ver tanto en los muros de
las antiguas villas griegas como en esos sueños
noucentistas con que los pintores catalanes de comienzo
de siglo adornaron los grandes salones de su alta
burguesía mediterránea.
Para lograr esos resultados, para sintonizar con toda esa
estética multisecular, se necesita un artista de enorme
sensibilidad, y David Guàrdia la posee en grandes dosis.
No necesita sino esbozar sus figuras, dar sueltas
pinceladas en mares y cielos, para conseguir ese mundo de
sugerencia y fascinación que nos sujeta frente a sus
cuadros. No todos los artistas lo consiguen. |