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No quisiera abundar en
el dilema de cual de los dos Benjamín Palencia, ya que
en verdad dos los hubo, es el más auténtico, el mejor.
Si el primero que tentó el arte de avanzada anterior a
la guerra civil del que aquí nos ocupamos o si el pintor
prolífico que magnificaría las ciudades y paisajes de
España, sus gentes, sus poblaciones y costumbres, con
esa impaciencia, trazo repentino - voluntariamente tosco
por mor de expresivo- y derroche de color. |
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Después de la guerra y
sólo en los años cuarenta glosaría en ambiciosas
composiciones El Tajo y Toledo, en 1943.
La Concha de San Sebastián y La ciudad de Ávila,
en 1946; El Escorial, en el 47, además de
fijar con el mismo colorido y la misma premura innumerables interiores: de una cuadra o de un
molino en 1943 o de un mesón de la Mancha en
1944. Sería, además, autor de múltiples estampas
campestres como esos Amanecer en la era
y Paisaje con campesinos de 1942 o Los
montañeses de Serota y el Homenaje al
campo de 1946. |
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A partir de entonces y
durante el resto de su vida proseguiría, siempre
pintando a borbotones, día a día más rápido como
teniendo cada vez más prisa por plasmar en una obra
ingente una y otra vez los mismos campesinos, la misma
España mesetaria con una autenticidad y un sentimiento
que ni el hablar caído al fin en una cierta rutina le
haría perder. |
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De modo que según criterio de autenticidad, teniendo
en cuenta su aportación más genuina hay que concluir
en honor que por lo general el nombre de Benjamín
Palencia va unido a esos labradores y mozas, a esos
campos, pueblos y gentes retratados con apasionado
expresionismo y colorido arrollador de tal modo que
la pintura que realizó antes de la guerra civil,
tanto cuando se valía de cierto lenguaje entre
fauve y cubista como cuando se aventuró por
caminos surrealistas no se ha valorado a penas. sin
embargo, su aportación resulta fundamental para
conocer la introducción del surrealismo en España;
por ello es de extrañar que siga siendo hoy, en su
propio país, y por supuesto entre los surrealistas
del mundo entero, un desconocido. |
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No es el de Benjamín, con sus ocho o
nueve años de surrealismo como un
paréntesis en medio de su carrera de
pintor, un caso aislado. Hay otros
ejemplos, y por cierto muy notables, en
los que también el surrealismo fue sólo
una fase, más o menos larga, una
excepción en el conjunto de una obra.
Así De Chirico, que de 1910 a 1919
pintaba bajo el dictado de profundas
obsesiones y visiones oníricas hasta que
de pronto, sintiéndose émulo de los
pintores venecianos del dieciséis,
rompía para siempre con el grupo de
Bretón que lo había “descubierto” y con
cuanto tuviera sabor a surrealismo. Así
Giacometti, que en los años treinta fue
el más interesante e imaginativo
escultor de todo el surrealismo para
volver a continuación al estudio
naturalista del modelo y caer después en
un vacío de diez años durante el cual no
fue capaz de hacer nada para convertirse
a fin, al acabar la II Guerra, en el
Giacometti que todos conocemos. |
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En 1925, fecha clave
en el despertar de las vanguardias, se organizaba en
Madrid la Exposición Nacional de Artistas Ibéricos (1), que contaba con casi todos los pintores
que iban a dar un impulso al nuevo arte en España como
Alberto, Barradas, Bores, Cossio, Dalí, Ángel Ferrant o
Benjamín Palencia. Luego, a finales de 1925, el pintor
cumpliría el sueño de viajar a París y pasaría en la
ciudad del Sena gran parte de los años 1926 y 1927,
compartiendo taller con dos de aquellos
ibéricos, el madrileño Francisco Bores y el
santanderino, nacido en Cuba, Pancho Cossío. En su
manifiesto lamentaban que la capital no estuviera
al tanto del movimiento plástico del mundo ni aun
de la propia nación.(2) |
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Primero fueron los
poetas y los pintores vinieron por añadidura; y al
respecto hay pocas dudas: el primer foco surrealista
español fue La Residencia de Estudiantes- creada por la
Institución Libre de Enseñanza a imagen de las
residencias de los collages británicos- al darse
cita en ella Lorca y Buñuel primero y luego Salvador
Dalí.
Para el pintor José Moreno Villa, también
surrealizante, los años 20 a 27 fueron los más
interesantes de la Residencia al coincidir en ella,
además del trío citado, el propio Moreno Villa, Emilio
Prados y Pepín Bello (3). |
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El grupo de Lorca
estaba al día de cuanto ocurría en el surrealismo de
París, por medio de todas sus publicaciones que
recibían puntualmente. En la Residencia, antes que en
París, se hizo poesía colectiva y anaglifos muy
semejantes a los cadavres exquis; se organizaron
Visitas colectivas a lugares anodinos, juegos
perversos (como el de las monjitas que eran Lorca y
Buñuel), sesiones de espiritismo que ponían los pelos
de punta y del tradicional Don Juan, auténtica creación
colectiva de teatro surrealista (4). |
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Fue Juan Ramón
Jiménez, un inquilino muy especial de La Residencia de
Estudiantes, quién, habiéndose fijado en la obra que
Palencia presentara al Salón de Otoño de 1920 (5) y convertido desde entonces en decidido
valedor del joven artista, introdujo a Palencia en el
círculo de residentes formado en torno a Lorca, quien,
por cierto, escribe repetidamente a Benjamín durante el
verano de 1925 a propósito de unos cuadros y le dice:
Da a nuestro maravilloso maestro Juan Ramón un
abrazo y dile que le escribiré una larga carta,
mandándole los poemas que le prometí. Saluda también a
Zenobia (6). |
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Este
círculo, como el grupo de París, apenas hacía diferencia
entre poetas y pintores como explica Santos Torroella: “Cada
vez va resultando más evidente lo absurdo de seguir
manteniendo entre ellos unas líneas separatorias, hijas de
esa sordera recíproca entre las letras y entre las artes que
fueron ellos, precisamente, quienes más se esforzaron en
hacer que desapareciera. Además del de Dalí, casos de
artistas como, entre muchos, los de un Ángel Ferrant, un
Bores, un Palencia, un Manuel Ángeles Ortiz, un Alberto
Sánchez, una Maruja Mallo, un Joaquín Peinado o un Ramón
Gaya, muy bien pueden figurar entre los más convincentes de
la existencia del apuntado estilo generacional también en
las artes plásticas”(7). |
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Las primeras muestras
de surrealismo corrieron a cargo de los poetas y sus
publicaciones para las que contaron desde del principio y
habitualmente con los pintores. Así Palencia, en la
década de los años veinte, hizo dibujos para revistas
como España, Hélix, Horizonte, Litoral, Mediodía,
Residencia, Revista de Occidente, Ronsel, Sí o Verso y
Prosa (8), y en 1928 ilustraba un libro (9) de José María de Hinojosa, uno de los
más precoces poetas del surrealismo hispano. Por lo menos un año
antes de su marcha a París, Palencia había entrado ya
en contacto con el núcleo de La Residencia como se ve
por las cartas que le envían desde Cadaqués Lorca y
Dalí(10) |
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Pero además,
Benjamín Palencia trató a Dalí en la Escuela Libre (11) que Julio Moisés tenía abierta en el
pasaje de La Alhambra número 3, a la que acudían,
además de Palencia y Dalí, Bores, Moreno Villa y, hacia
1924, también Maruja Mallo (Bores, Dalí y yo
íbamos a la Academia Libre, que fundó Julio Moisés en
el pasaje de La Alhambra. |
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En ella
yo dibujaba desnudos para aprender a superar
dificultades”). Anotar que tanto Calle de pescadores, de 1927, como Villar
del Pedrazo, de 1930, resultan extrañamente
dalinianos. Con Lorca, Benjamín colaboraría en escenografías y
vestuarios para La Barraca además de hacer su emblema,
que precisamente figura en la exposición. Curiosamente,
respondiendo a mis preguntas, Maruja Mallo me confirmó
que acudía a veces a la Escuela Libre un cubanito moreno
y muy simpático. No era otro que Wifredo Lam, quien,
para solazarse del aburrimiento del taller de Fernando
de Sotomayor donde trabajaba por las mañanas, “por la
tarde iba a aprender pintura con un catalán que tenía
una academia cerca de la pensión”(12). |
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Pero Palencia no
entró en contacto personal con Bretón hasta 1933 con
motivo de su exposición en Galerie Pierre en
noviembre-diciembre del mismo año. Consta que trató de
visitar a Bretón en su casa de la rue Fontaine (13).
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Fueron años
decisivos, marcando un antes y un después; el
después no sólo por el empleo de técnicas que
jamás antes había tentado sino también por el
cambio radical que experimentó: su profundo
respeto por la pintura, a partir de París, se
trocó en osadía, convencido de que, en pintura,
podía y debía atreverse a todo. |
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París no es, sin embargo, la única meta
porque con motivo de sus exposiciones, en
1930 viajó a Berlín y a Nueva York (Galeria
Flechtheim y Harriman Gallery) y también a
Italia donde le fascina ver de cerca los
pintores del Quattrocento,
Giotto en especial sobre el que escribirá un ensayo para
la revista de Bregamín y realizará los inspirados collages para el libro de éste El aviso de
escarmentados del
año que acaba y Escarmiento de avisados para el que
empieza de 1935 (14). |
|
Es entonces, cuando parece pendiente de la
estructuración geométrica de la composición teniendo en
cuenta los principio de la divina proporción. Y será en
1934 cuando aparezcan en su obra figuras clásicas y
elementos compositivos de origen geométrico, como
construcciones de ladrillo y horizontes en zigzag que se
insertan del modo más natural en un mundo surreal. Así, Las tres gracias o el sorprendente paisaje de
corte geométrico a pluma, hoy conocido como Surrealismo,
con un caballo tan perfectamente clásico como los de De
Chirico en primer término. |
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Al grito de que todo
procedía del pueblo, Palencia y Alberto (hijo de un
panadero pobre de Toledo que desde niño hacía figuras
con la masa de pan) fundaban en 1927 la Escuela de
Vallecas que tratando de hallar la esencia de lo
español, reconsideraba el rancio paisaje castellano bajo
el prisma de un lenguaje aprendido del cubismo y del
surrealismo. |
|
Maruja Mallo recordaba en 1979: “Alberto y
Benjamín Palencia convidáronme a conocer la Zona
Sur, abundante en avenidas arboladas.
Encontrábanse en el Café Oriental, frente a la
monumental y primera estación de tren de Madrid:
la de Atocha, nacida en 1892, pieza clave
arquitectónica y urbanística...Y así llegamos al
Cerro de Vallecas. Palencia prefería el
impecable sol de las tres de la tarde; el
mediodía del verano en agosto...Los campesinos
cuando nos divisaban, inaccesibles a nuestra
idea, exclamaban !A dónde van esos con esta
solanera! Un día de espantoso vendaval, Alberto
y Benjamín gritaban: “!Somos inmortales!”.
Extasiados ante el panorama desértico nunca
esperaron ser comprendidos por el rebaño humano:
déspota, expoliador, negación de toda
manifestación espiritual. Los orígenes de la
Vanguardia en España son Alberto y Palencia
(15). |
|
No fue
desde luego la de Benjamín Palencia una entrega total en
cuerpo y alma al surrealismo sino más bien una
curiosidad por los métodos y maneras como si tras los
tímidos buceos en el fauvismo y el cubismo anteriores,
quisiera ejercitarse en lo que París acababa de
descubrir |
|
Pero fue más allá y
buceó en visiones interiores en las que el campo
Castellano deviene un paisaje surreal aunque nunca tan
yerno y desolado como los paisajes que por entonces
pintaba Yves Tanguy. Cierto es que en el uso de las
técnicas del surrealismo no sólo destacó como
virtuoso, sino que supo imprimirles un carácter
marcadamente personal. |
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* * * |
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El
A V I S
O
de escarmentados del año
que acaba
Y
ESCARMIENTO
de avisados para el que
empieza de
1935
CRUZ Y RAYA
PARA TODOS
MADRID
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INVITACIÓN
PALENCIA Y
ALBERTO
DIBUJOS
ATENEO DE
MADRID
Del 2 al 15 de Junio de
1931
HORAS DE
VISITA
de seis y media a ocho y
media |
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El Aviso editado por Bergamñin con
collages de Benjamín Palencia |
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En 1929, para las sorprendentes
ilustraciones del libro de Neruda que
figuran en esta exposición, recurre sin duda
a técnicas fotográficas empleadas por Man
Ray, como la de pintar al gauche
sobre cartón aplicando patrones recortados
para proteger la superficie que debe quedar
intacta (técnica que Man Ray llamaba
“aerografía”) o como la “fotografía sin
cámara” (que Man Ray bautizó a partir de su
propio nombre como “rayografía”) para la que
basta tomar cualquier objeto, una llave, un
lápiz, una cerilla, depositarlo sobre papel
fotográfico seco, exponerlos así a la luz
durante unos segundos, y obtener de este
modo resultados sorprendentes. |
|
Del collage se
vale no a la manera cubista- como un enriquecimiento de
textura o para hacer más real una imagen- sino, al modo
del Max Ernst de, por ejemplo Une semaine de bonté.
Como en el collage que Palencia publicaba en Diablo
Mundo el 28 de abril del 1934 dedicado a Baudelaire o
el del hombre con una especie de sotana y cabeza de
conejo, entre muchos otros, o ese otro de 1933 al pie del
cual el propio Benjamín escribió su título: Teatro
surrealista. En marzo de 1930, con la exposición de collages surrealistas en la Galerie Goemans de la rue de Seine, el collage tomaba carta de ciudadanía como técnica
surrealista por excelencia, avalado además por el texto
que escribía Aragón para el catálogo titulado La
peinture au défi, considerado hoy un clásico. No
son plenamente surrealistas, en cambio, los collages que aparecen en sus Composiciones Prehistóricas o
en sus Fósiles de 1933 y 34, ni tampoco los del
interesantísimo Retrato del escultor Alberto, de
1932, en los que Palencia pegaba en el lienzo pajas,
hojas o esparto; hay que ver en ellos, más bien,
tentativas a la manera cubista, como apuntábamos más
arriba. |
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Primera Monografía
sobre Palencia, 1932 |
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EXPOSICIÓN BENJAMÍN
PALENCIA
CRUZ Y RAYA DE LA PINTURA
POR
JOSÉ BERGAMIN
INVITACIÓN
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Viernes 13
a las
doce |
Museo de
Arte Moderno |
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Madrid, 1928 |
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MUSEO DE ARTE MODERNO
PASEO DE
RECOLETOS
EXPOSICIÓN
BENJAMÍN PALENCIA
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Madrid, 1930 |
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Exploró el
automatismo en sus dos formas, el automatismo sígnico,
rítmico o simplemente automatismo , y el automatismo
simbólico, que personifican en España respectivamente
Miró y Dalí. Un análisis somero revela que Palencia se
valió, para sus deliciosos dibujos a pluma y sus gauches de 1930, de la técnica del automatismo sígnico, es
decir, dejaba que secretos impulsos de origen
desconocido, independientes de su voluntad, movieran su
mano sin que su mente interviniera en ello. De tal
abandono surgieron esas extrañas y bellas composiciones
a pluma pobladas de seres imaginarios, tiernos o
terribles, que actúan y se mueven en plena libertad. del
lomo de un animal que tiene sólo tres patas nacen flores
de largos tallos con rostros humanos, y en otra de 1930
aparecen entre trazos en zigzag cuadrúpedos que sacan la
lengua amenazadores. Probablemente es mediante
el automatismo motriz o el automatismo a secas,
que Palencia realiza esa acuarela del mismo año,
que firma dos veces en una alusión al cuadro
dentro del cuadro, y que realiza asimismo los
fabulosos dibujos que da a la revista leridana Hèlix. Además, siguiendo a
Miró, obtiene una serie de festivos e insólitos
personajes que perfila en trazo grueso dejando correr el
pincel a su libre albedrío como en tantos gauches de 1930, 1931, 1932, e incluso de 1933 ( en especial en
la acuarela La mujer corriendo). |
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Para muchas de las
obras que fecha en 1932 se vale en cambio del automatismo
simbólico, en el que las visiones de su imaginación son
de tal intensidad y claridad que no tiene más que tomar
el lápiz, la pluma o el pincel y copiarlas al modo de
Dalí o De Chirico. Alberto Sánchez recordaba las
excursiones de la Escuela de Vallecas: Metíamos la
cabeza entre las piernas y veíamos cómo se transformaba
toda la visión del paisaje...y nos parecía que aquello
no había sido jamás realizado por ningún pintor(16). Se refiere de toda evidencia a las series Prehistóricas
y Fósiles, que cuentan entre los mejores hallazgos
surrealistas de Palencia. Además el propio pintor, en
una explosión de panteísmo exclamaba: Piedra en
hombre, en plata; en vertical de carne andando por los
espacios rayados; pentagramas abiertos por las pisadas
que pulimentala greda. caballo, galgo, liebre: tres
imágenes en una surrealidad (17) |
|
Pero había más,
porque aquellas visiones resultaban equívocas (una hoz
podía ser la luna o el arado un toro) de modo que parece
evidente que se valía de la técnica definida por
Salvador Dalí con el rocambolesco nombre de
método paranoico crítico. Con título tan
altisonante, en realidad Dalí aludía a una observación
de lo más cotidiana y poco transcendental que cabe:
forzar una forma a que recuerde a otra. |
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Benjamín Palencia
tomaba los elementos del campo- hoces y rastrillos, el
arado, la noria o el pajar, ruedas de carro y escaleras,
piedras, troncos, hojas y árboles e incluso un higo o
una manzana fuera de contexto- para recomponer con ellos
escenas y personajes que parecían poblar un universo
astral nacido de las visiones interiores que conseguía
metiendo la cabeza entre las piernas. |
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Exposición en la Galería Pierre de
París, 1933. |
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Una segadora echada en
pleno campo con las piernas dobladas y los brazos en cruz
podía descomponerse en fragmentos naturalistas y otros
de carácter geométrico mientras era contemplada por dos
arbustos, hábilmente compuesto por troncos, hojas y
maderas hasta dar la imagen equívoca de dos galanes.
Alberto recordaba asimismo: Nos dimos a coleccionar
piedras, palos, arenas y todo tipo de objeto que tuviera
cualidades plásticas...Palencia pintó Tiro de
escopeta, basado en unas perdices y en el tiro del
cazador; tratando de extirpar del cuadro el color para
darle las calidades de la tierra. |
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En cuanto a la forma
abstracta que aparece, más allá de lo real, en pie de
igualdad con la forma natural e incluso como única
protagonista, la obra de Joan Miró no le fue ajena. De
él habló Palencia descubriendo en cierto con qué buen
criterio se servía de las fuentes del surrealismo:
Miró me ha descubierto ritmos y formas...su mundo
de creación es una cantera para que otro pintor pueda
apoyarse para hacer otras cosas(18). Quizá el empleo de las tierras y arenas,
tan oportuno y logrado en la obra de 1930, sigue el
camino que Miró abría en 1928 incorporando a la
composición una hoja de papel de lija (19). Y ni que decir tiene que se acerca a su
obra en las bellas abstraciones de formas vagamente
organicistas del mismo 1930: Formas elementales,
Composición prehistórica, Paisaje abstracto, Pájaro
sobre un fondo de arena o Castilla en silencio (20). |
|
Son los años en que
el grupo surrealista se interesa por el objeto y que
Alberto Giacometti vivía inmerso en el surrealismo de
Breton creando sus increíbles esculturas objeto ( L´heure
des traces) y se trata del momento asimismo de los
desolados paisajes de Yves Tanguy (La tour de l´Ouest)
ambas, por cierto, reproducidas en el último número de Le
surréalisme au service de la Révolution que
circuló de mano en mano por Madrid. la revista
reproducía a doble página, también, siete Objetos
móviles de Giacometti extrañamente afines a los objetos
que Benjamín veía en los campos del sur de
Madrid. |
|
Y son también los
años en que Picasso se interesa por el objeto
surrealista y dibuja a base de superposiciones, un poco
al modo de Palencia, las extrañas Tres mujeres del Museo de París. Ello no merma en nada los hallazgos
tan personales e imaginativos de Palencia ya que el
propio Breton advierte que todos los hombres pueden
hallar un medio personal de expresarse buscando las
ambigüedades de la forma. |
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El objeto mereció
favor especial, ya sea el objeto palpable o bien del
objeto reproducido en la tela, y Dalí invitaba a que
todos fabricasen objetos de carácter manifiestamente
erótico destinados a procurar, por medios
indirectos, una emoción sexual particular. |
|
Desde 1924, Breton, en el Discours su le peu
de réalité, preconiza la realización de
objetos imaginarios vistos en sueños. Y de ello,
pronto los surrealistas pasaban a fijar su
atención en objetos de identificación difícil
descubiertos en el trapero, en Le marché
des puces o el azar de un paseo. Joan miró
tenía la inveterada costumbre de pasear de
mañana muy temprano a orillas del mar para
recoger todo cuanto llamaba su atención para
guardarlo en el taller como auténtico banco de
formas. |
|
Aun teniendo en cuenta
su carácter profundamente reservado, observación en la
que todos cuantos le conocieron coinciden, hay que
reconocer que nada permite sospechar de que cumpliera con
la condición de vivir el surrealismo como exigía Crevel
en Barcelona: El surrealismo no es una escuela, ni
un movimiento del que hablar ex catedra, el
surrealismo hay que vivirlo(21). |
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Pablo
Picasso.
Una anatomia :
3 mujeres.
Musée Picasso.
París |
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Sin embargo, si
Benjamín Palencia no vivió como surrealista ni fue un
surrealista ortodoxo o programático, fue
incontestablemente uno de los introductores del
surrealismo en España. Y no sólo porque se valiera con
tanta pericia, acierto y soltura de las técnicas
surrealistas, del collage al automatismo. Breton
aclaraba en 1941, de una vez por todas, que no todo
aquél que se vale de técnicas surrealistas hace una
obra surrealista, pues sólo poner una determinada
técnica al servicio del surrealismo es capaz de conferir
a ésta carácter surrealista: Una obra no puede
ser considerada surrealista más que si el artista se
esfuerza en alcanzar un terreno psicológico total, del
cual la conciencia no es más que una pequeña
parte. |
|
Benjamín Palencia hizo surrealismo por instinto,
“metiendo la cabeza entre las piernas” imaginando
extraños y desolados paisajes, poblados de seres
ambiguos, paisajes que no eran sino enigmáticos tableros
en los que Eros y Tánatos jugaban sus todavía más enigmáticas partidas.
Hizo surrealismo porque logró sustituir el modelo
exterior por el modelo interior de que hablaba Breton.
Porque exploró, puede que sin saberlo, los arcanos de su
subsconsciente, logrando composiciones más allá de la
realidad, de un hálito poético fascinante y
tremendamente personal. |
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Para Liu e Ignacio de Lassaletta que me
contagiaron de su amor por la obra de
Benjamín, su amigo.
M.Ll.B. |
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Retrato reproducido en el libro Benjamín Palencia - Niños, con prologo de Juan Ramón Jiménez.
Índice, Madrid 1923 |
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Benjamín Palencia,
Hernando Viñes y Rafael
Alberti, hacia 1927 |
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(1)
Madrid,
Palacio de Velàzquez, mayo-junio de 1925. |
| (2) Publicado en Alfar, num.51,
La Coruña, junio de 1925. Se referían a los núcleos de
Canarias, Cataluña y Zaragoza |
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(3) Margarita Sáenz
de la Calzada, La Residencia de Estudiantes, 1910-1936,
Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, Madrid,
1986, Pág..127. |
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(4) Francisco Aranda, El
Surrealismo Español. Editorial Lumen,
Barcelona, 1981. Pagina 47. |
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(5)
Las obras que vio eran al parecer Ecce homo y Signorelli. En
1923 la Editorial Índice, de la que ere director Juan Ramón,
publica un cuaderno de dibujos de Palencia, con un prologo
del poeta. |
| (6)
Carta de Lorca a Palencia del verano de 1925, después de
haber clausurado la exposición de los Ibéricos, que escribe
desde la finca de su padre en el Apeadero de San Pascual en
la Vega de Granada. |
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|
(7)
Rafael Santos Torroella, Dalí reciente, Madrid,
Publicaciones de la Residencia de Estudiantes, 1992, pagina
16. El autor se refiere, naturalmente, a la generación del
27. |
|
(8)
Hèlix, Villafranca del Penedés, núm. 8 y 10; Litoral,
Málaga, núm. 2, núm. 5,6,7, "Homenaje a Don Luís de Góngora"
y núm. 9; Sí, núm. 1, Madrid, Julio de 1925 y Diablo Mundo,
núm. 1 del 28 de Abril de 1934. Horizonte Mediodía,
Residencia, Revista de Occidente, Ronsel, Verso y Prosa. |
|
(9)
José Maria de Hinojosa, Orillas de la luz, 1928, Imprenta
Sur, Málaga. Hinojosa, que el año anterior había viajado
a Paris, tomando contacto con Breton, había ya publicado
Poesía de perfil plagado de imágenes surrealistas, con
dibujos de Manuel Ángeles Ortiz. |
| (10) Lorca y
Dalí envían desde Cadaqués una postal a Benjamín que
dice: "Querido Palencia: Estamos pasando unos días
estupendos cerca de este mar extraordinario de Cadaqués.
Recuerdos a Bores". Luedo, El 2 de agosto de 1925, Dalí,
también desde Cadaqués, escribe al ingeniero Rafael
López Egóñez, amigo y protector de Palencia, una misiva
que refiriéndose al Salón de los Artistas Ibéricos dice:
"Querido amigo: Recibo su carta en Cadaqués y le
contesto inmediatamente. Puede usted enviar los cuadros
a Federico. Un abrazo a Benjamín" (col.I de Lassaletta).
Al cierre del Salón de los Ibéricos tanto Dalí como
Palencia ofrecen unos cuadros a Lorca, y este les insta,
tanto a Palencia como a su protector Rafael Egóñez, para
que los embalen y se los envíen. |
 |
|
(11)
Santos Torroella,
obra citada, pag.39:: "A esta academia Libre dirigida
por el pintor catalán Julio Moisès en la zona de la
calle del Barquillo, no lejos de la Escuela de San
Fernando, fue a la que asistió Dalí por prescripción
paterna durante el curso 1923-24, coincidiendo con Bores
y Palencia. Allí pintó el Retrato de Luis Buñuel cuando
su primera expulsión de aquel centro en octubre de
1923". |
|
(12) Sendas
conversaciones con Maruja Mallo en marzo de 1980 en
Madrid y con Lam en noviembre de 1976, en el taller de
Giorgio Upiglio en Milan. |
|
(13) Breton,
Aragón y Péret acudieron a ver en la Galerie Pierre, 2
rue Beaux- Arts, la exposición de Palencia, plenamente
surrealista, mostrándose complacidos de su
descubrimiento. El 7 de julio de 1933, Breton le enviaba
un billete a Palencia que decia: Regrette vivement de ne
pas m'etre trouvé chez moi lors de votre passage (Col.
I. de Lassaletta). |
|
(14)
Benjamín Palencia,
Giotto, raíz viva de la pintura, Cruz y Raya, octubre de
1934. |
| (15) Maruja
Mallo, La Escuela de Vallecas, 1979, texto recogido en
el catalogo de la exposición del Centro Contemporáneo de
Galicia, Santiago de Compostela, 1993, Pág.. 249. |
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Cubierta de Giotto,
raíz
viva de la pintura.
Madrid
1934 |
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(16)
Alberto Sánchez. Palabras de un
escultor, Valencia, 1975, Ediciones
Fernando Torres, Pág.. 47 |
| (17) Benjamín
Palencia. Texto sobre su propia obra en la colección
"Los Nuevos Artistas Españoles", Edición Plutarco 1932,
Pág.. 7. |
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GALERIE PIERRE
2, RUE DES BEAUX-ARTS
(Angle Rue de Seine)
CEUVRES DE
BENJAMÍN PALENCIA
Do 20 Novembre au 4
Décembre 1933 |
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(18) Corredor Matheos, Vida y obra
de Benjamín Palencia, Ediciones Espasa
Calpe, Madrid 1974, Pág.. 47 |
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(19) Me
refiero a Bailarina española y desde luedo a collages
como el de 1934 en que Miró conjuga, sobre papel de
lija, tan distintos materiales como cartón ondulado y
guata. |
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(20) Tomo los
títulos del libro de Corredor (obra citada) , de toda
evidencia dados a posteriori. |
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| (21) Rene
Clevel, Conferencia pronunciada en el Ateneo de
Barcelona el 18 de septiembre de 1931, resumen de la
misma en Le Surrealisme au service de la révolution,
numero 3, Pág.. 35 |
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Pablo
Picasso
Una anatomia :
3 mujeres.
Musée Picasso.
París |
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