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| EXPOSICIÓN MUSEO REINA SOFÍA |
| Madrid 1995 |
| José Corredor-Matheos |
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Benjamín
Palencia : Esbozo biográfico |
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Si es difícil hablar de la obra
de arte puede resultarlo más aún hacerlo de su autor.
Su identidad se manifiesta, en gran parte, a través de
ella, aunque muchas veces lo hace en negativo. Las
relaciones entre ambos, tema extraordinariamente
atractivo, demuestran la interdependencia y, a un tiempo,
el carácter exento de la creación artística, cuando es
realmente cumplida. Y si enfocamos la atención
exclusivamente en el creador nos encontramos con las
dificultades que entraña toda personalidad, potenciada
por la compleja trama que le añade su condición de
artista, signo revelador y a la vez pantalla que busca
perdernos y en la cual el mismo artista se oculta y
reconoce. |
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Benjamín Palencia en
Barrax. 1971 |
Grupo Escolar Benjamín
Palencia. Barrax |
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La vida de Benjamín
Palencia ha discurrido
discretamente velada por
su pintura. Tenemos
documentado, datos y
circunstancias
concretas, aunque en
diversos puntos siga
existiendo cierta
confusión. Para empezar,
su fecha de nacimiento,
sobre la que más de una
fuente llega a dar como
de 1902. La aceptación
de tal año llevó a
algunos estudiosos a
conceder una fecha
sumamente precoz a su
aparición como pintor.
Eso ha tenido también
consecuencias en cuanto
a su situación en el
contexto histórico. |
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Su papel en la primera Escuela de Vallecas ha quedado
algo minimizado en algunos momentos, debido a la
significación política del escultor Alberto y al halago
que recibía Palencia por parte de personalidades del
régimen franquista; pero también por la suposición de
que Palencia era mucho menor en edad que Alberto, lo que
llevaba a suponer que la iniciativa y la inspiración de
la llamada escuela de Vallecas se debía esencialmente al
escultor toledano. Palencia, aunque se moviese por
intuición, tenía ante Alberto la ventaja que poseía
información de primera mano acerca de las corrientes
internacionales y contaba como guías con verdaderos
conocedores. |
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Benjamín Palencia Pérez- según publiqué en mi
monografía, en vida del artista- nació el 7 de julio de
1894, en Barrax, provincia de Albacete. Sus padres,
Ramón y Francisca eran de condición humilde y tenían
una tienda de calzado. Fueron ocho los hijos: cinco
varones y tres hembras, y Benjamín era el penúltimo en
edad. En la sencilla escuela donde recibió las primeras
letras hizo ya monigotes , como más tarde
los llamaría. En 1909 va a vivir a Madrid, junto a
Rafael López Egóñez, ingeniero de caminos, hombre de
fortuna, y por lo que sabemos de él, de excelente
formación cultural. Él será, para el joven Benjamín,
y para todos, su tío Rafael. |
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En Madrid estudia en un colegio durante dos años, asiste
a clases de Elías Tormoy, lo que le atrae más, es
asiduo del Museo del Prado, donde realiza copias de
Velázquez- su primer modelo artístico- y de El Greco,
hacia el que se inclinarían luego sus preferencias. Otro
artista por el que sentía entusiasmo era Zurbarán. |
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No podemos precisar cuándo empezó a pintar sus
primeros óleos a dibujar empezó muy pronto-, pero
conocemos algunas obras de 1915 y 1916: retratos de
familiares y amigos de Barrax, paisajes y algún
bodegón. Se observa en ellas cierto aire inocente, junto
a gran atrevimiento, por su carácter autodidacta. En
1920 envía dos cuadros al I Salón de Otoño, de Madrid-
El Ecce Homo y Signorelli-, que reciben una
mención honorífica y despertaron el interés de un
visitante ilustre: Juan Ramón Jiménez. El gran poeta
quiso conocer al joven pintor e hizo gestiones para
encontrarlo. Su trato se haría frecuente, y Juan Ramón
le invitaría a colaborar con él dibujaría, por
ejemplo, el ramito de perejil para la viñeta de sus
libros- y Juan Ramón por su parte, escribiría un texto
sobre una serie de dibujos de Niños- tal era su título-
de Benjamín, que en 1923 publicaría Índice en forma de
opúsculo. |
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Palencia entra en contacto con muchos de los poetas y
artistas de aquel vitalísimo momento de Madrid. En la
Residencia de Estudiantes, adonde acude con frecuencia,
conoce a García Lorca, Alberti, Dalí y Buñuel. Con
Dalí y Francisco Bores asiste a las clases de la
Academia Libre, fundada por Julio Moisés. Asiste a
diversas tertulias, como la del Café Nacional. |
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Su participación en la Exposición de los Artistas
Ibéricos de 1925 supone un paso importante en su
reconocimiento por parte de la crítica y los círculos
renovadores. Juan de la Encina comentó: Entre los
artistas jóvenes que exponen en el Salón de los
Ibéricos es acaso el más formado y maduro, y
Francisco Alcántara. Benjamín Palencia es, tal
vez, el espíritu más delicado y la sensibilidad más
despierta entre los artistas concurrentes . Fueron
muy favorables también las palabras que le dedicó
Manuel Abril en el Heraldo de Madrid. |
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En París asiste a clases de dibujo en la Grande
Chaumière. Comparte estudio durante algún tiempo con
Pancho Cossío, y trata con frecuencia a Bores, José
María Ucelay, Manuel Ángeles Ortiz, Joaquín Peinado e
Ismael de la Serna. En las tertulias de Tériade y
Zervos, en Montparnasse, conoce a Gargallo y Manolo
Hugué. Puede tener interés confrontar la impresión
mutua que sentían Palencia y Miró. El primero me expuso
en una ocasión: Miró es un pintor que siempre me
ha gustado, porque me ha dado ritmo, me ha descubiertos
ritmos y formas, que concordaban bastante conmigo, pero
que yo los he visto en Miró, palabras que vienen
confirmadas por la influencia del pintor catalán
manifestada en obras de 1930-1932. Por su parte, Miró me
confesaría a comienzos de la década de los setenta, en
conversación informal, su aprecio por la obra de aquella
época de Palencia. |
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La estancia de Palencia en la capital francesa iniciada
en 1926 se mantendrá, con interrupciones, hasta 1928. En
dichos años debieron comenzar las excursiones a
Vallecas, que darían lugar a que se hablase de la
Escuela de Vallecas. En estas andanzas, que se extendían
a otros puntos próximos a Madrid, participaron también
Alberto Sánchez, que con Benjamín constituía el eje de
esta aventura, Maruja Mallo, Rafael Alberti, Caneja y
algún otro compañero ocasional, como José Bergamín y
Luis Felipe Vivanco. Lo que movía a todos ellos era la
consecución de una síntesis de modernidad y tradición.
Ésta era la aspiración también de Lorca, Falla y
tantos otros. En el cerro conocido como Almodóvar
que rebautizaron con el nombre de Testigo, porque
esperaban que de él arrancaría una nueva visión del
arte español-, Palencia y Alberto levantaron un
Monumento a los Plásticos Vivos y escribieron los
nombres de grandes personajes por los que sentían
especial admiración: Velázquez, Cervantes, Zurbarán,
El Greco, Picasso, Eisentein... |
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No parece posible trazar la biografía de un creador sin
ir entrelazándola con su obra, y la de Palencia se va
desarrollando con ella y en ella. Los mismos temas nos
indican los lugares donde vive y trabaja: Madrid, y sus
alrededores, el París postcubista y más tarde
surrealista, y también el interior de Castilla o la
costa de Alicante (lugares próximos a Altea). A la
suavidad de los paisajes levantinos con edificios de
casas sencillas con la impronta lejana del cubismo, se
opone ventajosamente el carácter agreste, tiernamente
áspero, de la Castilla evocada en La perdiz (1927),
cuadro en el que se haya en germen el paisaje que
desarrollará después en la Guerra Civil. |
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Sus contactos con poetas y otros artistas hacen temer a
López Egóñez y a Juan Ramón Jiménez que puedan
distraerle de su trabajo. Pero Benjamín no deja de
trabajar, y una parte de su trabajo, pequeña pero
significativa, consiste en colaborar con sus nuevos
amigos. Interviene en el formato y las letras que dan
título a la revista Cruz y Raya, de José Bergamín, y
el impulso que le lleva en ocasiones a escribir (hemos de
creer que con la asistencia y revisión de López
Egóñez) dará interesantes frutos, como el ensayo
Giotto, raíz viva de la pintura, que
publicará en Cruz y Raya en 1934. |
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Las pinturas del periodo de París las presenta en 1928
(18 al 30 de octubre) en el Palacio de Bibliotecas y
Museos de Madrid, y levanta con ellas indignadas
protestas. Un grupo se acerca un día al artista, que
estaba en compañía de Rafael Alberti y otros amigos, y
rompe ostentosamente el catálogo. Juan de la Encina, sin
embargo, publica un elogiadísimo artículo y, tal como
estaba previsto, Rafael Alberti y José Bergamín
participan en sendos actos públicos celebrados en el
marco de la exposición: Alberti, con una lectura de sus
versos, Bergamín, con la de un texto titulado
Cruz y Raya en la pintura de Benjamín Palencia (24
y 30 de octubre, respectivamente). |
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Su segunda exposición individual se celebra también en
el Palacio de Bibliotecas y Museos, en 1930 ( 21 al 30 de
noviembre). Aunque encuentra todavía resistencia, la
reacción no es tan virulenta como la vez anterior. A
fines de ese mismo año visita varias ciudades italianas,
en un viaje clave para la comprensión de su obra
posterior, sobre todo de dibujos realizados de 1935-1936.
De Italia le entusiasman, sobre todo, Florencia, Padua,
Asis, Asís, Arezzo, Urbino, y artistas como Miguel
Ángel, Tintoretto, Piero della Francesca, Paolo Cuello,
Tiziano, Carpaccio, Masaccio, Rafael. |
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Hay aún una tercera exposición individual en el mismo
Palacio de Bibliotecas y Museos, celebrada en 1932, en la
que, según relatará el artista a Ramón Faraldo, exhibe
50 lienzos y dibujos, y con este motivo Bergamín
pronuncia una conferencia. El mismo año, Benjamín
Palencia publica un librito con reproducciones de 24
obras y un texto propio. Aunque podamos considerar que
pasó por una revisión de López Egóñez, Bergamín o
cualquier otra persona de mayor formación intelectual,
los conceptos y la redacción son, básicamente, del
artista. El tono a menudo arrebatado, cierta ingenuidad y
el carácter recurrente de temas expuestos aquí, y que
conocemos de otros textos y declaraciones suyas, nos lo
confirman. Este librito fue comentado elogiosamente por
Juan de la Encina. Acerca de sus obras comenta:
Palencia ha mirado y visto cosas que no miran ni ven
buena parte de los pintores. Su arte es arte raro, arte
sutil, arte difícil, arte descontentadizo, de los que
buscan cosas que no están en el mapa; quiero decir al
alcance de cualquier ojo vulgar. |
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En los años en que Benjamín Palencia ha sido poco
estudiado, parecía ignorarse, entre otras cosas, su
participación en La Barraca. Sabemos que carecía de una
verdadera conciencia política y que la de carácter
social era más bien confusa. Diversos hechos, sin
embargo, parecen confirmar que durante los últimos años
veinte y primeros treinta compartió algunas de las
inquietudes de los intelectuales y artistas empeñados en
la renovación de España, y uno de ellos es su
colaboración con La Barraca, de la que fue director
artístico. Para ella diseñó el emblema y realizó
figurines y decorados. Los de La vida es sueño de
Calderón reflejan el espíritu vanguardistas que los
inspiraba y en algunos aspectos la influencia del Picasso
de Parade (según nos comentó el artista con motivo de
la presentación de esta obra en Granada dentro de los
actos del IV Centenario de su Universidad, estuvo
hospedado con García Lorca en casa de los padres de
éste). |
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En 1933 (20 de noviembre 4 de diciembre) expone
individualmente en la galería Pierre, de París, que
acoge a algunos de los vanguardistas más destacados del
momento. Miró entre ellos. Picasso elogia sus obras,
Braque desea comprarle una de ellas- él se la
regalaría- y tiene ocasión de conocer a Breton, Aragon
y Benjamin Péret. pero los efectos de la crisis
económica obligan a Pierre Loeb a cerrar su galería, y
son una de las causas de su reintegración exclusiva en
la vida artística madrileña. |
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De los viajes a Inglaterra, Alemania y los Estados Unidos
de aquellos años, asó como de las exposiciones en la
galería Flechteim de Berlín y la Harriman de Nueva
York, no encontré en su día documentación en los
papeles que conservaba el artista- muy numerosos -, y no
podíamos confiar demasiado en la memoria para la
reconstrucción de sus pasos. |
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Por el dato, retenido por el artista, de que su
exposición en Berlín coincidió con la ascensión al
poder de los nazis, hemos de suponer que aquella se
celebró en 1933. de su actividad e inclinación ahora da
idea también su participación en el movimiento
despertado por torres García durante su estancia en
Madrid, de regreso a París. |
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En la capital española, el artista uruguayo-catalán
funda el Grupo de Arte Constructivo, del que forman
parte, entre otros, con Palencia, Alberto Sánchez y
Maruja Mallo, y que se presenta colectivamente en el
Salón de Otoño de 1933. A este momento corresponde el
máximo interés de Palencia por la potenciación de los
aspectos constructivos de su arte y su manifiesta
preocupación incluso por la sección áurea. |
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Es doloroso pensar en lo que se estaba llevando a cabo en
España en los años treinta y quedaría truncado por la
Guerra Civil. Palencia se hallaba entonces en una fecunda
etapa en la que parecen cumplirse sus aspiraciones.
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Esa suerte de monumentos al campo de sus Formas
prehistóricas (1933-1934) son, efectivamente,
síntesis de un espíritu castellano de antiguas raíces
y una modernidad que enlaza con el surrealismo y la
abstracción, pero desde el punto de vista de la más
exigente creatividad, el momento culminante acaso sea el
de los extraordinarios dibujos de campesinos y
cristalizadas arquitecturas, de una personalísima
metafísica con regusto renacentista y toques surreales,
que lleva a cabo en 1935-1936. |
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La guerra trastornó a Palencia. le llenó de confusión
personalmente y su resultado haría variar el curso de su
obra. Según pude apreciar en nuestras conversaciones,
Palencia no supo- no podía- comprender lo que estaba
pasando. Por ello, y por temor, se recluyó en su casa ,
donde siguió trabajando, con mucha menor intensidad.
Pasa la mayor parte del tiempo en la calle Sagasta, ya
que en Martín de los Heros, donde tenía el estudio, era
zona próxima al frente; este piso, precintado, queda
bajo la protección del Ministerio de Instrucción
Pública. Incluso un bombardeo ocurrido cuando se hallaba
ya fuera, provoca al parecer un incendio y algunos de sus
dibujos quedan destruidos. |
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Rafael López Egóñez tuvo que refugiarse en una
embajada y consiguió trasladarse a París, y Palencia,
según nos confesó, anduvo vestido casi toda la guerra
con el mono de La Barraca, confiando que le protegiera,
por más que contara con buenos amigos en el bando
republicano, de los cuales, sin embargo, cuando se
radicalizaron las cosas, había terminado por
distanciarse. |
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Según ha manifestado en diversas ocasiones, la guerra le
produjo una gran decepción. sus amigos y compañeros de
años anteriores han desaparecido en su mayoría:
muertos, exiliados, represaliados. Algunos, por el
contrario, resultan encumbrados. sin duda, éste fue uno
de los motivos de que se refugiara en el paisaje. el
paisaje y sus figuras: hombres y muchachos que habían
aparecido ya en sus dibujos de 1935-1936, pero que ahora
han perdido todo carácter ideal y se les ve, en su
realismo, caídos, derrotados. |
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Otra diferencia importante que encontramos entre las
obras anteriores y las que realiza a partir de los años
cuarenta es el abandono de la experimentación, salvo
dibujos aislados para alguna otra revista literaria,
sobre todo de poesía. |
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Sale al campo, sobre todo por los alrededores de Madrid.
Lo que conocemos por segunda Escuela de Vallecas ha sido
objeto de controversia. Al margen de cuáles fueran las
relaciones con los restantes miembros, Benjamin Palencia
ejerció, durante breve tiempo, un verdadero magisterio,
en la manera de ver el paisaje, como se aprecia
confrontando obras de uno y otros de aquellos años e
inmediatamente siguientes.
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Formaron parte de aquel informal grupo: Álvaro Delgado,
Gregorio del Olmo, Enrique Núñez Castelo, Francisco San
José y Carlos Pascual de Lara. Con ellos recorrió
Palencia diversos parajes cercanos a Vallecas, en un
intento de recuperar o reconstruir la aventura llevada a
cabo con Alberto y demás artistas y poetas en años de
la anterior dictadura. |
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Las disensiones empezaron pronto. Álvaro Delgado, que
fue el primero que chocó con el maestro, no ha
pretendido negar en ningún momento la influencia
que ejerció sobre aquellos muchachos. Otra cosa es que
Palencia, hombre de fuerte personalidad, si bien débil
al mismo tiempo, no fuese capaz de vertebrar lo que
solemos entender por escuela. La ruptura se produjo a
mediados de 1942, y Palencia se quedó finalmente solo
con San José. |
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Durante muchos años, el arte de Palencia no ha sido
comprendido por el giro que dio su obra y por el hecho de
que fuera aplaudido por ciertos personajes del Régimen,
aunque se tratara precisamente de los que podemos
considerar el ala liberal, agrupados en torno
al Instituto de Cultura Hispánica. Se ha sido injusto en
este sentido.
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Su
pintura, es cierto, abandona la orientación
arriesgada y muy creativa de los años treinta, pero
¿Quién fue capaz de mantener una actitud
vanguardista en la inmediata posguerra, cuando,
aparte del rechazo del público, se levantaban
inmediatamente las alarmas del Régimen por las
connotaciones de rojerío que tenía para ellos el
arte más avanzado? Esto aparte, el papel de Palencia
fue realmente positivo, puesto que llevó a cabo una
auténtica renovación del paisaje en el núcleo
madrileño, y, por irradiación, en el conjunto de
España. Esto fue posible gracias a la conjunción de
diversos factores, sobre todo de Eugenio D´Ors y su
academia Breve. |
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En estos años, Benjamín Palencia tiene que revalidar el
prestigio alcanzado antes de la guerra en ciertos
círculos. En 1941 obtiene una tercera medalla en la
Exposición Nacional de Bellas artes. No nos sorprenda
esta participación: la sensación de derrota, para unos
política y total, artística para otros, parecía
definitiva. Dos años más tarde se trata ya de una
primera medalla. |
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En estos años, Benjamín Palencia tiene que revalidar el
prestigio alcanzado antes de la guerra en ciertos
círculos. En 1941 obtiene una tercera medalla en la
Exposición Nacional de Bellas artes. No nos sorprenda
esta participación: la sensación de derrota, para unos
política y total, artística para otros, parecía
definitiva. Dos años más tarde se trata ya de una
primera medalla. |
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Como dato curioso recordemos que en 1945, Palencia, en
carta al periódico El Alcázar, renuncia a la
medalla de honor, para facilitar su concesión a José
Gutiérrez Solana que había muerto pocos días antes de
la votación. Expresaba en cierta carta: Que si mi
modesta participación en la presente pudiese restringir
o influir lo más mínimo en el ejercicio de la facultad
para serle concedido el aludido premio, retiro, desde
luego, aquello que pudiese perjudicarle lo más mínimo
en este sentido. |
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Sus exposiciones individuales se irán sucediendo. En
1943 es la sala Macarrón. Espacial interés tiene la
exposición en la galería Estilo, inaugurada el 27 de
enero de 1944. Es curioso que, tanto en la exposición
anterior como en ésta, presente junto a obras realistas
recientes, numerosas de etapas anteriores a la guerra,
cubistas algunas de ellas y otras surrealistizantes. |
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El catálogo lleva un breve texto del artista.
“Nada más difícil para el pintor- empieza que la
autoapreciación del valor de su propia obra. Por
eso es preciso trasladarla del taller o lugar en
que fue engendrada para someterla a la
consideración de sus amigos y enemigos que sean
sinceros amantes y conocedores del arte de
pintar”. |
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Estas palabras- prosigue- no van dirigidas a nada
ni a nadie, tiene únicamente por objeto, justificar esta
exhibición parcial de la obra del autor, durante el
período 1918-1944, par concluir con palabras
superadoras de dicotomías y confusiones que todavía
perduran: Estos colores y estas líneas como
materias vivas, ni son realistas, ni dejan de serlo; son
mundos que viven dentro de su espacio, que es
exclusivamente el de la pintura. |
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La aceptación vendrá unida a su abandono de toda
experiencia vanguardista. en la exposición en la
galería Estilo, en 1946, y en la de acuarelas en la sala
Bucholz, en 1947, crítica y público tienen ocasión de
conocer la manera que, con variaciones, le caracterizará
mejor desde entonces. Los éxitos se sucederán con
regularidad. Hagamos notar, en reconocimento a la visión
de Eugenio D´Ors, que en 1944 le selecciona para su
salón de los Once, y que vuelve a hacerlo en 1946. |
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En 1946 se define la manera pictórica que le
singularizará a partir de este momento. Obras suyas
forman parte de una selección de Arte Moderno Español
presentada en 1947 en Buenos Aires, Río de Janeiro y Sao
Paulo. |
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Con motivo de su exposición en la galería Palma de
Madrid, en 1948, aparece una monografía con texto de
Abel Bonnard. En 1949 presenta una exposición en las
Galerías Layetanas, de Barcelona, en la cual figuran
algunas obras avanzadas de los años treinta- ninguna de
ellas realmente abstracta- y que despiertan mucho
interés entre los artistas jóvenes. Con esta ocasión,
dichas Galerías editan la monografía con texto de
Ramón Faraldo. |
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Conviene que nos detengamos ahora en aspectos más
personales, como el de los diferentes lugares donde vive
y trabaja. Hacia 1941 había empezado a pasar la
temporada veraniega en Villafranca de la Sierra,
provincia de Ávila, el pueblo de Serafín, su criado. En
1954 fallece Rafael López Egóñez, que le deja
heredero, y Palencia cobra, de pronto, una libertad de la
que no había gozado hasta entonces. |
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Acostumbrado como estaba, sin embargo, a dejar que
alguien a quien concediera autoridad ciñera sus actos,
esta figura será ocupada en parte- según nos confesará
en artista- por Serafín. Se ha construido una casa en
Villafranca, diseñada por el arquitecto y poeta Luis
Felipe Vivanco (una placa con una paleta sobre la puerta
de entrada indica que fue terminada en 1953), y desde su
jardín reflejará la era que hay enfrente en numerosos
cuadros y dibujos. |
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Son años de plenitud. En 1951 le es concedido el Gran
Premio de Pintura en la Bienal Hispanoamericana de Arte,
signo de máximo reconocimiento del nuevo arte español.
El mismo año expone individualmente en la galería
Velázquez de Buenos Aires y en el Museo Nacional de Arte
Moderno de Madrid. Con motivo de esta última
exposición, Luis Felipe Vivanco pronuncia una
conferencia titulada Carta al pintor Palencia sobre
la realidad del mundo. |
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Cuando se celebra la II Bienal Hispanoamericana, en La
Habana, tendrá, como invitado de honor, sala especial, y
viajará a Cuba para formar parte del jurado. También
contará con la sala especial en la III Bienal que se
celebrará en 1955 en Barcelona. Dato de interés es que
fuese seleccionado para la XXVIII Bienal de Venecia, de
1956. Recordemos que la bienal de Venecia siguiente
cambiaría profundamente de signo y sería la que
marcaría el triunfo internacional de Tàpies y Chillida,
y de una nueva estética. En el viaje a Venecia que hará en esta ocasión estará
acompañado por Carmen Castro, esposa del filósofo
Xavier Zubiri y que tres años más tarde publicará un
libro titulado Italia con B. Palencia, que el
artista ilustró. |
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Benjamín Palencia, aunque viva totalmente entregado a la
pintura, gusta también, como hemos visto, de escribir.
He citado ya algunas de sus publicaciones, a las que se
podrían añadir algunos artículos en diarios y
revistas. entre los papeles que me entregó para preparar
el libro sobre su vida y su obra hay algunos manuscritos,
al parecer inéditos.
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Selecciono a continuación párrafos de un borrador, con
escasas correcciones: Yo todo lo que viene de la
imaginación lo considero como real pasando de lo
particular a lo universal y de lo universal a lo
particular acomodándome a todas las variedades de la
existencia y de cambios contando de que ellos sean
nuevos, de que ellos sean fecundos. Yo parto de lo más
simple de la naturaleza, mis formas son concretas y aún
abstractas, ver es comprender, es formar, imaginar y
crear. en la última página del catálogo de la
exposición en la galería Estilo de 1946 escribió un
texto que acaba así: Sobre la materia y el oficio
procuro ser indescifrable porque es lo único permitido
en las preocupaciones del creador. |
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En otra ocasión el soporte es un papel con el membrete
de un buque, acaso en el que hizo una de sus travesía a
América: White Starline. On Board S.S. Majestic.
Lo escrito a mano por Palencia, de carácter marcadamente
lírico, empieza: Qué bien me encuentro envuelto
en esta luz de cristal fresco de este paisaje de España
(añadido por la misma mano, pero con otra tinta.
España se corrige por la Mancha)
a mis pies, qué bien pisar este suelo áspero de
sequedad mística. |
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Son
interesantes y representativas las palabras que
forman parte de la conferencia “Sobre mi pintura”
que pronunció el 27 de agosto de 1955 en la
Universidad Menéndez y Pelayo de Santander: “Yo he
hecho paisaje porque en la tierra he encontrado un
ser vivo, personal, incandescente, porque no tengo
que disimular que mi amor está nutrido nutrimento de
árboles, ríos y montañas; porque la tierra me ha
ofrecido hallazgos ardorosos, en luz nunca
aparecida”. |
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Su necesidad de libertad sólo podía satisfacerla en la
soledad de Villafranca de la Sierra, donde se refugiaba
los veranos, y en el más relativo aislamiento de Altea,
donde pasaba el otoño y parte del invierno y la
primavera, con cortas estancias en Madrid. En 1977 deja
el piso de Altea y traslada la residencia levantina a
Polop de la Marina, donde se ha hecho construir una casa.
Los viajes de una residencia a otra los hacen en
automóvil- sucesivos Mercedes-, que conduce su chófer y
hombre de confianza, Manolo. Desde 1969, en que murió Serafín, cuida de él en
Madrid su hermana Salomé, que le acompaña también en
ocasiones a Villafranca. Su relación con los demás se
limitaba cada vez más a la preparación de exposiciones
y otros acontecimientos relacionados muy directamente con
la difusión de su arte. Fue objeto de grandes honores,
como la Gran Cruz del mérito Civil (1958) y la elección
de académico de número de la Real Academia de Bellas
Artes de San Fernando (1973). |
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Otros, otorgados por su pueblo natal, Barrax, debían
producirle especial emoción: hijo preclaro y
predilecto (1956), homenaje e imposición de su
nombre a un grupo escolar (1958) y, en 1973, colocación
de una placa en la casa donde nació. La provincia de
Albacete quiere honrarle también: medalla de oro (1961)
y la capital, la ciudad de Albacete, le nombra también
hijo predilecto (1963) y da su nombre a una plaza (1977). |
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Benjamín
Palencia en las calles de Barrax con un
grupo de
niños. |
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Benjamín Palencia a comienzos de la década de los años veinte. |
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Ucelay, Palencia, Ortiz,
Bores y Cossío en París |
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Benjamín Palencia delante de su cuadro
Paisaje (1930) en la inauguración de la exposición
en el Palacio de Bibliotecas y Museos, Madrid 1930 |
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Benjamín Palencia en Altea.
1927 |
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Cartel realizado por Benjamín Palencia
para la exposición de "Arte Inca". Madrid 1935 |
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Villafranca
de la Sierra 1971 |
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Vista desde la casa de Benjamín Palencia en Villafranca de la Sierra, 1971 |
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Casa de Benjamín Palencia en Villafranca de la Sierra 1971 |
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Benjamín Palencia pintando los paisajes de
Villafranca de la Sierra |
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Villafranca de la
Sierra, 1971 |
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Con Eduardo Chillida en San Sebastián,
1958 |
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Benjamín Palencia, Altea 1968 |
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Benjamín Palencia y la duquesa de Alba en
la Real Maestranza de Caballeria de Sevilla, 1963 |
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Con José Camón Aznar en Santillana del Mar |
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Entrega de la Medalla de
oro, Ávila 1970 |
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Con José Corredor-Matheos
en Santander, 1970. |
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Ignacio de Lassaletta, Pio Cabanillas (Ministro
de Cultura) y Evelio Verdera (Director Genaral
de Bellas Artes) en la inauguración de la
exposición de fondos para de la Donación
Benjamín Palencia en el Museo Español de Arte
Contemporaneo de Madrid, 1979. |
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Con S.M.la Reina Sofia en
la inauguración del Museo de Albacete, 1978 |
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