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COMENTARIOS A LA OBRA DE
BENJAMÍN PALENCIA |
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¡Qué gozo, para los ojos y para
los apetitos dionisíacos del hombre, estos paisajes de
Benjamín Palencia! Aquí tenemos al gran maestro,
encarado con fiereza con el paisaje y sus hombres,
buscando en ellos lo que hay de elemental, de bravo, de
taurina presencia. Paisajes anchos, en los que la mirada
se embravece y congestiona. |
La fecundidad de Benjamín
Palencia es tan grande, que es imposible reducir a unas
líneas su ruta pictórica. Pero todas las estéticas las
ha afrontado con violencia, viendo el mundo desde el
color, creando unos lienzos ardorosos, en donde las
formas no están sostenidas por las formas, sino por la
pura energía cromática. Añadamos que es, además, jefe
de grupo y que el paisajismo español le debe la
fundación de la llamada escuela de Vallecas. |
No son sólo las tierras anchas
y libres, las serranías con cielos blancos, negros,
amarillos, que parecen incendiadas, los campos donde
pastan toros y caballos de todos los colores, los
barrancos y alcores que se suceden en encrespada
infinitud. Son también las ciudades, sus
Toledos, sus Avilas, en versiones
que totalizan con gran alarde perspectivo su caserío. En
este arte, tan profundo y dinámico, hay, sin embargo,
algo que los infantiliza: una ingenuidad de acento
helénico, como descubriendo la tierra con pupilas
recientes. |
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"El paisaje en la pintura
española contemporánea" |
José Camón Aznar |
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