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| por todos los que han sido perros |
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| ¡un saludo! |
| desgraciada gente todos los demás |
| ratas repugnantes |
| nunca os fue peor y |
| aguantáis esperanzados imaginarios días de
armonía |
| la luna no ilumina ni vuestro bolsillo ni |
| vuestra cama |
| y os destrozáis a trabajar |
| durmiendo el embriagador sueño |
| de las lujosas copas y |
| los rojos labios. |
| me diréis: ! loco! todo eso lo dices tú loco sucio |
| porque has mamado alucinógenos. |
| me diréis: ¡piedad! todo eso es falso tanto como un |
| espejismo |
| pero no, |
| mi razón será sencilla |
| no es más que no he comido |
| durante días no he podido. |
| no os imaginéis nada extraño |
| nada metafísico. |
| he poseído las hambres de cien manadas de lobos |
| he sabido morder y destrozar con los dientes |
| por puro placer |
| pero durante épocas no he comido |
| porque este bien se me negó |
| de mi cuerpo desapareció el estómago. |
| y de mi corazón la piedad. |
| miré a todas las madres |
| y las vi agarradas a |
| sus tristes holgazanes rollizos hijos. |
| apestaban a
gordito. |
| de un lado a otro pasaban los alimentos y mi |
| boca no enganchaba nada. |
| he tenido visiones esplendorosas. |
| en ellas |
| veía a la humanidad en situaciones de terror |
| y por ello |
| no he bebido |
| no he comido |
| no he dormido |
| y todo esto resultó ser |
| de una brutal belleza |
| y no estuve loco. |
| ¡ya! |
| lo diré claramente |
| me alimentaba de terroríficos escalofríos |
| y su eco recorría mi vacío estómago. |
| a pesar de ello no enloquecí |
| pero los difíciles días negros |
| como el pelo negro de las mujeres del sur |
| han quedado atrás. |
| ahora soy un canalla y todo me va bien |
| es estupendo. |
| acarreando en mi corazón |
| las muertes de un montón de almas |
| hundido en la tristeza |
| agazapado |
| en diez días |
| aquí estoy bien. |
| ¡siempre! empujado al mejor sitio. |
| ¿encima de aquí? ¡yo! |
| locos están sentados en la noche |
| y en mi mesa. |
| todos los jefes de tribus |
| de cuerpos competitivos. |
| y el más. |
| fiesta de las imaginaciones. |
| sobre la tierra ya no queda nada |
| todo lo más |
| el placer de lo viejo. |
| faltos de memoria nos extrañan nuestras ocurrencias |
| dando medias vueltas |
| yo podria ser |
| el más fuerte |
| el más hambriento |
| el más resistente y potente |
| y prevengo a todos los demás |
| para la gran debilidad. |
| triste y sin cruz |
| los días buenos |
| bocas grandes |
| blancos miradores. |
| montado en un caballo |
| atravesé veloz |
| destrozando los versos en los que había creído la gente |
| a tiro limpio |
| corté cabezas. |
| ¡vamos! |
| grité. |
| él sin dolor se puso en movimiento. |
| ¡Oh! qué asco se producía |
| lo apresado no huyó |
| ni lo intentó siquiera. |
| no era la musa del dinero. |
| ¡yo viviré! |
| ¡seré el rey! |
| entre todos vosotros puercas perras |
| seré un puerco rey |
| ¿quizás un zorro? |
| seguro con la piel roída y con piojos. |
| seré una revolución de incalculable valor |
| o un poblado ibérico. |
| ¿quién no ha nadado sobre el mar |
| intentando poner una bandera |
| dando aullidos histéricos que levantaban olas? |
| una tormenta de color negro destruyó |
| la inicial alegría. |
| el agua llena de pánico se puso en pie |
| y los aullidos dados por los locos de amor no |
| encontraron material duro donde |
| estrellarse. |
| la falta real de enemigo cuando el fantasma del |
| corazón grita. |
| ¡horror! |
| sobre mí se golpeó demasiado fuerte |
| y mis dientes se apretaron y dijeron: ¡basta ya! |
| mi pene buscó las dulces vaginas |
| acaparé placer |
| y extendí sobre los demás el dolor y el sufrimiento. |
| haciendo pulsos con la muerte más baja |
| mi baile con la más fea de las musas |
| fue precedido por la piedad para con ella. |
| ¡ah! mi estómago |
| y la sensación de vacío. |
| pero al fin todo. |
| y la luna condenada a la movilidad. |
| la dulce y blanda carne puesta al sol |
| desperdiciándose entre las moscas |
| untada en tierra. |
| una extraña salsa batirá. |
| los bellos hombres nacerán sin espejo |
| y en los lagos habrá |
| turbias aguas de continuo. |
| han creído mentiras piadosas |
| ¡claro está! |
| ¡los ángeles y la arquitectura! |
| la medicina |
| la construcción |
| ¡ claro está! |
| religiones |
| empleos |
| inventos para soportar |
| los artesanos |
| ¡ claro está! |
| ¡al fin solo! |
| ¡horror! |
| antes de mi nacimiento |
| igual que al final de mis días |
| y es así |
| una tercera posición |
| oportunidad figurada |
| matices. |
| pero... ¡basta ya! |
| lo que importa |
| ¡seré hipócrita! |
| es la boca. |
| cuantos más dientes |
| y más demoledora |
| más reina. |
| mientras tanto |
| la tristeza |
| la envidia |
| el mal dolor. |
| por debajo de la corteza de la tierra |
| sobre un plano se mueve una |
| estupidez. |
| dueño de un dispositivo de negación |
| el milagro dos veces repetido |
| el número |
| el misterio |
| ¿y el verbo? |
| ¡ah! éste es otro misterio |
| ser loco es una equivocación |