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Por la sinceridad de su quehacer, por la fuerza de su expresión, Oswaldo
Guayasamín nos conmueve. |
La búsqueda que realiza de las raíces de su indienidad, su manera de concebir la
pintura como una lucha por defender la causa de sus hermanos oprimidos, el vigor
que despliega por los temas que aborda- “La Edad de la Ira”, luego aquel de la
“Ternura”- que marcan nuestro imaginario e inscriben su obra entre las más
fuertes. Pintar, es rezar. |
Pintar, es gritar, dice Oswaldo Guayasamín. Mirar su pintura, es comulgar con él
y más allá de él, con aquellos, en nombre de quienes se expresa, como aquellos
quienes luchan por la libertad. |
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| FRANCOIS MITTERRAND |
| Presentación de la Exposición |
| Museo de Luxembourg, 1992 |
| París |
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