Galería Ignacio de Lassaletta
Rambla de Catalunya 47 - 08007 Barcelona - Tel.:93.488.02.21 Fax.:93.488.00.06
 
 
 
 
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Oswaldo Guayasamín
Críticas
 
 
ARTE
JOSEP M. CADENA
PINTURA
 
Guayasamín
Ignacio de Lassaletta
(Rambla Catalunya 47)
Hasta el 9 de diciembre
Desde 2.500.000 pesetas
 

Ojos y manos en los rostros y hojas y flores en las composiciones florales que también presenta son lo mismo en la pintura de Oswaldo Guayasamín: expresión de una humanidad sojuzgada y que, pese a sus actitudes dolientes, se sabe dueña de la libre canción.

En muchas ocasiones representa al indígena ecuatoriano, ya que Ecuador es su país, pero sus figuras son expresión de los problemas que afligen a la raza humana, que es la única que existe por encima de etnias y costumbres. Los vivos colores que emplea describen paisajes internos y valores espirituales que nos son comunes.

Por ello, Guayasamín es un pintor universal y a nadie puede dejar indiferente esta exposición que, presentada en Madrid el pasado mes de octubre, ahora está entre nosotros y luego, a mediados de diciembre, irá a Valencia. La tragedia es afirmación de esperanza en la obra de Guayasamín, como ocurre en el hacer de todas aquellas personalidades que son líderes en sus respectivas actividades. El pintor siente con renovada intensidad los males del mundo y no cede ante ellos porque confía en las posibilidades del hombre para alzarse y caminar hacia un futuro mejor.

Ciertamente, en su representación del indígena americano hay denuncia respecto a quienes quisieron aniquilarle a golpes de cruz y a mandobles de espada, así como hay manifiestas acusaciones respecto a quienes de un modo u otro han perpetuado esta persecución.

 
 

Pero nadie debe sentirse en el bando de los malvados, a menos que lo elija.

La pintura es tan intensamente humana que nos integra a todos a todos en el inmenso grupo de los dolientes y nos conduce hacia una hermandad de esfuerzos para que la sociedad mundial sea mejor. Si no se logra, el error será nuestro, pues quedará vivo su arte.

Junto al impresionante friso que forman los cuadros, se exponen joyas realizadas con corales, materiales arqueológicos, fósiles y minerales de la América precolombina. Son obra de Verenice Guayasamín, hija del pintor, y tienen el empaque de las joyas rituales sin dejar de ser modernas. Recomiendo intensamente la visita.