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| Guayasamín |
| Ignacio de Lassaletta |
| (Rambla Catalunya 47) |
| Hasta el 9 de diciembre |
| Desde 2.500.000 pesetas |
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Ojos y manos en los rostros y hojas y flores en las
composiciones florales que también presenta son lo mismo
en la pintura de Oswaldo Guayasamín: expresión
de una humanidad sojuzgada y que, pese a sus actitudes
dolientes, se sabe dueña de la libre canción.
En muchas ocasiones representa al indígena ecuatoriano,
ya que Ecuador es su país, pero sus figuras son
expresión de los problemas que afligen a la raza humana,
que es la única que existe por encima de etnias y
costumbres. Los vivos colores que emplea describen
paisajes internos y valores espirituales que nos son
comunes.
Por ello, Guayasamín es un pintor universal y a
nadie puede dejar indiferente esta exposición que,
presentada en Madrid el pasado mes de octubre, ahora
está entre nosotros y luego, a mediados de diciembre,
irá a Valencia. La tragedia es afirmación de esperanza
en la obra de Guayasamín, como ocurre en el hacer de
todas aquellas personalidades que son líderes en sus
respectivas actividades. El pintor siente con renovada
intensidad los males del mundo y no cede ante ellos
porque confía en las posibilidades del hombre para
alzarse y caminar hacia un futuro mejor.
Ciertamente, en su representación del indígena americano hay denuncia
respecto a quienes quisieron aniquilarle a golpes de cruz
y a mandobles de espada, así como hay manifiestas
acusaciones respecto a quienes
de un modo u otro han perpetuado esta persecución. |
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Pero nadie
debe sentirse en el bando de los malvados, a menos que lo
elija.
La pintura es tan intensamente humana que nos integra a
todos a todos en el inmenso grupo de los dolientes y nos
conduce hacia una hermandad de esfuerzos para que la
sociedad mundial sea mejor. Si no se logra, el error
será nuestro, pues quedará vivo su arte.
Junto al impresionante friso que forman los cuadros, se
exponen joyas realizadas con corales, materiales
arqueológicos, fósiles y minerales de la América
precolombina. Son obra de Verenice Guayasamín,
hija del pintor, y tienen el empaque de las joyas
rituales sin dejar de ser modernas. Recomiendo
intensamente la visita. |
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