| ROSA QUERALT |
|
| JAUME PLENSA |
| Galeria Ignacio de
Lassaletta. |
| Rambla de Catalunya, 47, Barcelona. |
| Mes de noviembre. |
|
|
Desde la vertiente práctica y la
teórica, artistas y estudiosos han manifestado
repetidamente la necesidad de que la obra de arte vaya
datada, han insistido en que para transmitir emoción
debe estar formada por elementos correspondientes a un
sistema estético resultante de su época. A pesar de que
no puede afirmarse en absoluto que la amplitud de
formulaciones de la escultura haya sido menor en este
siglo a la pintura, en cambio sólo hasta fechas muy
recientes no han aparecido en la joven escultura
española algunos de los rasgos que caracterizan lo que
ya podemos llamar sensibilidad de los ochenta: ese ir a
la búsqueda del tema, la agresividad, la estructura
rudimentaria, la monumentalidad y la detonancia, el
anti-idealismo, la jerarquía del sentimiento directo y
del espontaneísmo... |
|
Los últimos planteamientos de Jaume Plensa (Barcelona,
1955) han conectado también con la nueva sensibilidad, y
las obras que ahora expone suponen un giro radical
respecto a su producción anterior. El cambio empezó al
abordar una especie de collage escultórico donde
los desechos metálicos se convertían en formas y se
consolidó al emplear la soldadura a la forja y emplear
la plancha virgen. Si una determinada forma o accidente
le suceden, toman preponderancia, imponiéndose la
cualidad expresiva de manera instintiva. |
|
Una buena inventiva y una excelente capacidad de
ejecución le empujan a multiplicar los detalles, a
explorar cada intuición, a desarrollar por sí mismo a
partir de sus propias necesidades algo no aceptado de antemano.
|
|
No acumula apuntes previos y raramente trabaja a partir
de un dibujo.
|
|
|
|
|
Así, las obras sobre papel que también expone, aunque
tienden a enfatizar la expresividad de los materiales-
betún, alquitrán, talco...- y parten de la idea de
yuxtaposición de todas formas, dos principios muy
presentes en sus trabajos tridimensionales, por lo demás
son completamente independientes de ellos. |
|
Hay una defensa implícita de la libertad al intentar
emular el acto de creación casi como una catarsis
automática- mucho más tratándose de materiales y
presupuestos escultoricos-, así como una defensa de la
imaginación contra aquellos postulados basados o bien en
la racionalización excesiva o bien en el bricolaje o la
física recreativa. |
|
Esta forma de concebir la escultura como juego de la
materia, ese aliento vital que consigue otorgarle a base
de torsiones o de los accidentes de la plancha- que a
veces todavía resalta con la soldadura-, dan muy buenos
resultados expresivos y comunicativos. Reforzados además
por las dimensiones exageradas, desproporcionados por ese
sentido que demuestra el emblema volumen amplificado, por
ese jugar al desgarbo, al difícil equilibrio o la
suspensión aérea, en su lucha por escapar a los riesgos
de la masa. |
|
Algunas piezas funcionan bien como conjunto de
fragmentos. Pero en otros casos el hecho de que
previamente no se haya precisado con claridad el
carácter del objeto que se quiere construir conlleva
ciertos defectos de redundancia, algún cambio
intrincado, y la expresión resulta más confusa. Pienso,
de todos modos, que Plensa, para quien la práctica del
arte es una sucesión de experiencias, va a seguir
prefiriendo actuar instintivamente bajo cada impulso,
trabajando a base de tanteos, aciertos y errores,
remendando en otra obra lo que sale mal en la que está
haciendo. |
|