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En un espacio de tiempo relativamente corto
Jaume Plensa se ha situado en una perspectiva de
modernidad, llegando a presentarse como una alternativa a
la escultura catalana contemporánea, paralela a algunas
de las características del expresionismo neo- figurativo
pictórico. De aquí a considerarlo como un escultor
salvaje hay sin embargo un paso que por su carácter
particular y anti-modismos no llega a realizarse. |
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Durante
el verano su presencia en la Fira de la Escultura al
Carrer de Tèrrega ya hacia evidente un cambio en su
línea anterior constructivista y estructural realizada con
materiales ortodoxos (recuérdese su llibre de vidre), hacia
un expresionismo totémico con referencias eróticas y
soportes de hierro descontextualizado y pulsional. Su
participación y selección en el actual Saló de Tardor
relaciona generacionalmente esta nueva definición que antes
correspondía a un trabajo solitario aunque presente en la
escena de exposiciones, con el nuevo espíritu figurativo; y
la exposición que curiosamente, por lo inusual de la galería
en materias experimentales, le dedica Ignacio de
Lassaletta, confirma que esta nueva etapa de su obra
responde a un ejercicio de trabajo consecuente, y con
carácter de serie. |
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Desde que Jaume Plensa se destacó más o menos al tiempo
de Enric Pladevall o Antoni Abad, en la búsqueda de la
tercera dimensión, su trayectoria entonces prometedora
no había dejado de ser confirmada a través de becas y
oposiciones, pero en este caso el resultado comienza a
ser ya definitivo.
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| Jaume Plensa |
| Ignacio de
Lassaletta |
| Rambla de
Catalunya, 47 |
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