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No hay
duda de que en la actualidad del Arte con mayúscula, el
Arte-Producción, el Arte Empaquetado, aunque vestido de
irrespetuosa indiferencia, abruma a las audiencias y
propicia las carreras. |
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Es ahora mucho más difícil que antaño ser
libre y no gregario, y no sucumbir a los
imperativos prepotentes de las mayúsculas.
Así pues, el artista de la generación más joven, aquel
del que se supone tiene la suficiente distancia para
sustraerse a cualquier rémora racionalista o mesiánica,
ha de tener mucho de espíritu libre y poco de acólito;
si algo se le exige es la virtud, sin más juez que él
mismo. |
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El que haya usado aquí un prólogo, tal vez solemne en
exceso, no quiere decir que encuentre Plensa un arquetipo
para hoy en día, no pretendo siquiera buscarlo en
realidad. Pero sí quiero constatar que en él concurren
esas cosas. Ciertamente no será el único en la palestra
que hace gala de una actitud genuina y consistente, pero
tampoco hay muchos, nunca los ha habido, unos ni sienten
inquietud; otros no cesan de deambular sin concretarse. |
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La obra escultórica de Plensa se expone durante octubre
y noviembre en la Galería Ignacio de Lassaletta de la
Rambla de Catalunya. ahí están los resultados de un
esfuerzo silencioso y atrevido, que tiene una doble
dimensión, la del sentimiento y la de la ejecución
práctica. La obra
actual fue precedida por otra ya logradísima, de factura
constructiva, elaborada con un alfabeto de líneas,
tensiones y contrapesos en cuidado y sutil equilibrio,
afectada de leves simbolizaciones pero muy retenida por
las exigencias espaciales. La importante mutación habida
en la aproximación creativa de Plensa no obedeció a una
consecuencia lógica de la pericia alcanzada, como a una
crisis a consecuencia de un desequilibrio entre la
destreza conseguida y la necesidad expresiva subyacente. |
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Viró radicalmente a resultas de esa angustiosa
contradicción que le impelía o al cambio o a agotarse
por repetición. La forma, las texturas, la verticalidad
y escala pasaron a articularse en un discurso diferente,
sin evitar las referencias, las evocaciones y el impulso
subjetivo. Plensa configura ahora sus obras sin obominar
en la apariencia, sin erradicarla; trabaja artesanalmente
el material aceptando sus calidades orgánicas y
transfigura en sucesión las imágenes deseadas al
principio o sugeridas después por cortes, adiciones y
torsiones. Las obras están dotadas de simbolismo, pero
no de narrativa y parecen emerger de un mundo zoomórfico
y torturado, nacido del residuo y del desorden. Es un
universo de hierro y cobre, a la vez mecánico y
visceral, empapado de erotismo y deformación. |
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