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La luz atraviesa la
materia agujereada, se convierte en motivo de reflexión para la
artista. Este dialogo materia-luz es sumamente rico en percepciones
visuales para el espectador. |
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Rosó Cusó expone a
la luz las estructuras que conforman la naturaleza, como si las
propias esculturas fueran organismos biológicos que se fueran
reproduciendo o creciendo de formas autónomas. Los agujeros pueden
asimilarse a formas orgánicas, al flujo de la vida. El juego entre
luces y sombras, entre lo vacío y lo lleno adquiere ahora una mayor
importancia hallándose mediatizado por el tipo de iluminación que
reciben las piezas, elemento importantísimo para captar y comprender
la poética de las obras. El espacio escultórico y el vacío que
engloba, se define además de por la estructuración y articulación
plástica, por los valores que comporta su sistema de iluminación. Un
sentido trascendente las acompaña. Siempre ha habido una búsqueda
espiritual en la obra de Rosó Cusó y ahora el propio espectador el
que debe hallarlo en la contemplación de la pieza. |
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Exposiciones Individuales |
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| 1994 |
Raspas y risas. Galería M. José
Castellví. Barcelona. |
| 1995 |
La por i la il.lusió. Galería
Trece. Ventalló. Girona |
| 1996 |
Galería Benasser. Madrid. |
| 1998 |
Reliquiaris. Galería Alter Ego.
Barcelona.
Montmatre en Europe. París. |
| 2001 |
Galería Maria Salvat. Barcelona.
Art Emergent. Artexpo, Galería Barcelona. Barcelona. |
| 2002 |
Dissecciones. Art Hoble. Oporto.
Portugal.
Galería Ignacio de Lassaletta. Barcelona. |
| 2003 |
118,6 cm. Galería Safia.
Barcelona. |
| 2005 |
Galería Ignacio de Lassaletta.
Barcelona. |